miércoles, 26 de noviembre de 2008

PASTOR POR LOS OTEROS

Ya está a la venta un nuevo libro "Pastor por los oteros", una obra recomendable por la ternura, vitalidad y fuerza que nos transmite un entrañable pastor por los Montes de Toledo. La obra realiza un corto pero exquisito recorrido por donde se teje con maestría de bolillos vida y experiencia de Dios, todo ello en un contexto sano y alegre que hace que el lector respire y viva el aire puro de la vida de un pueblo y de una casa sencilla, feliz y apacible.
Este pequeño libro es una bocanada de aire fresco para reavivar y alentar la vida de todo creyente, para orar y meditar con imágenes cálidas y vivas. No se lo pierdan.

jueves, 9 de octubre de 2008

MANJARES ENJUNDIOSOS, VINOS GENEROSOS...

Hay muchas clases de vinos, según los años, según el color, según la uva….No os preocupéis no sé mucho de vinos y no pretendo tampoco dar una clase. Aunque no entienda de vinos, mi paladar no se encuentra vedado para reconocer un buen caldo, sobre todo uno de mis preferidos blanco y frío… espumoso y generoso. Nada hay comparable en la vida como saborear un buen vino con un buen amigo, ese vino de la hora plomiza de la tarde de domingo donde parece que el tiempo pesa colgado como el atardecer, o ese otro vino tinto saboreado entre las salsas agridulces de una comida… y es que el vino ya lo decían los antiguos alegra el corazón de los hombres, el vino crea por sí una cálida hermandad humana y una hipnótica orfandad divina que difícilmente puede provocar otro tipo de bebida.

Si recordamos cualquier episodio con el vino como compañero, se nos vendrá a la mente las propiedades de dicho caldo: la soltura lingüística, la fluidez mental, incluso en lenguas que no dominemos...se nos suelta la lengua, que somos más atrevidos, que decimos más cosas… todo esto nos ocurre a los especialmente foráneos en estas lides vinícolas.

Y es que en todo banquete que se precie es necesaria la cercanía de un buen vino. Algo de esto se viene intuyendo ya desde hace algún tiempo. No es de extrañar que en la antigüedad algo de esto sabía, y que por tanto, aparezca reflejado en los textos sagrados es normal y además frecuente. Así encontramos que los evangelios nos presentan banquetes nupciales y comidas también aparece este líquido mediterráneo como necesario e imprescindible. Jesús aparece en numerosas ocasiones también como acusado de banquetear de sentarse a compartir la mesa con todo tipo de personas. Y es que el contexto y el ambiente que puede generar un encuentro de amigos que se reúnen en torno a la mesa puede ser muy fructífero.

Las lecturas de este domingo nos hablan de vinos, de banquetes de bodas, de trajes de fiesta… ¿seríamos capaces de imaginar por un momento que el Señor nos prepara un gran banquete? un banquete para toda la humanidad, para todas las naciones, un banquete donde se rompe el velo de la diferencia y de la indiferencia donde todos somos iguales porque ha todos se nos han dado lágrimas para llorar y porque a todos vendrá el Señor a enjugarlas. Un banquete donde se sienten todos, los masivos y olvidados, los pequeños y masacrados, donde todos pudieran alzar la copa y hacer un brindis por la boda de la humanidad con Dios.

Mientras escribo me doy cuenta de cuán difícil es esta empresa… pero la Palabra nos invita también a soñar, a esperar esperanzados, a vivir amenazados por la invitación al banquete, a revestirnos de fiesta, a prepararnos para el gran banquete.

Tal vez sería necesario convivir y permitir una Iglesia embriagada de generosidad, de acogida, de alegría y cariño… una Iglesia que invita generosa y humilde, nupcial y sencilla, esperanzada y palpitante a todos los pueblos de la tierra al banquete. Como cuando tomamos un poco de vino.






martes, 7 de octubre de 2008

CIEN CLAVOS

Un joven y eminente profesor de la Universidad de Bolonia se ve envuelto en una delicada investigación. Decide escapar de todo y termina recorriendo la apacible ribera del Po. Allí encuentra un edificio de piedra abandonado en el que se instala. En torno a su nuevo hogar se van tejiendo historias cotidianas de amor y amistad entre el profesor y las gentes del lugar, con claros reflejos y guiños a algunas de las parábolas evangelicas. El protagonista descubre poco a poco en las personas que lo acogen en el pequeño pueblo un aire limpio sano, un río (el río de la vida) que va y viene, y sobre todo unas personas que encarnan los distintos matices de las personas que acompañaron a Jesús, en otro río, en otros vientos, en otra vida. La pelicula nos hace girar hacia la fraternidad relacional, hacia la convivencia utópica y tierna en contraposición con la descarnada y fría a la que asistimos como espectadores imperceptibles.

ASTURIAS-CELORIO

Durante la semana pasada tuve la inmesa suerte de estar unos días de ejercicios espirituales, donde el paisaje acompañó y de que manera.

viernes, 26 de septiembre de 2008

ITALIA

Algunos reflejos visuales del viaje a Italia.

domingo, 20 de abril de 2008

CAMINO, VERDAD Y VIDA

Son muchas las ocasiones que se nos presentan en la vida de dudas, de incertidumbre, de no saber qué hacer ni qué creer. Estamos continuamente bombardeados por informaciones y ofertas, lo que ayer era bueno hoy aparece como malo, lo que ayer se creía justo hoy es injusto, las cosas aparecen tan mediatizadas que lejos de saber la verdad, sabemos un montón de verdades: la de cada uno, porque cada uno tiene la suya. Ante tanta amalgama de sentimientos, demandas, ofertas, informaciones y contrainformaciones, vivir se convierte en toda una trepidante aventura, en una carrera de obstáculos hacia no se sabe muy bien donde, en la que corremos el riesgo de perder por el camino el Norte y algunas cosas más…

Jesús, que gracias a Dios, veía las cosas de otro modo, nos dice: “no perdáis la calma, creed en Dios y creed también en mí”. Cuanto serenan y tranquilizan estas palabras, cuanta confianza destilan, cuanta firmeza, creed en mí, confiad en mí… tal vez tendríamos que repetirlas como un mantra hasta llegar a creérnoslas.

Todos sabemos lo importante que es para un niño aprender y ejercitarse en la confianza de sus padres; cuando echa los primeros pasos sabe que la mano de su padre no lo va a soltar y dejar caer, cuando sube por primera vez en bicicleta sabe que su madre lo sostiene… así podríamos ir narrando experiencias de confianza hasta llegar a la edad adulta. Así podríamos ir narrando también nuestra vida con Jesús, contando los tiempos y momentos en que hemos aprendido a andar de su mano, a confiar en Él. Y es que Jesús no viene a librarnos de este “mundo cruel”, ni a evitarnos los problemas… Jesús viene a decirnos que hay esperanza para recorrer el camino de la vida, que se puede conocer la verdad (el Padre) a través de Él, y que se puede vivir esta vida encaminando nuestros pasos hacia Él. Jesús nos dice que hay un soplo de aire fresco en nuestra vida, que basta que abramos la ventana un poco para que el pueda entrar y embriagar todas las estancias de nuestra casa.

A través de la experiencia de “me atrevo a confiar o me atrevo a abrir la ventana", se ha tejido la historia de tantos hombres y mujeres en el mundo desde hace dos mil años, mirando las primeras comunidades cristianas, que también rezumaban humanidad como las nuestras, llenos de imperfecciones pero sobre todo llenos de confianza han posibilitado la historia y nuestro presente, ellos son nuestros antecesores en la fe, ellos son los que han posibilitado que también Jesús se nos de hoy, aquí y ahora, ellos se han sabido como parte del camino, no sólo de una historia individual y concreta, sino de una historia universal y completa: la historia de salvación de la humanidad, donde hay estancias para todos, donde se nos invita a atraer e invitar a todos, donde se nos pide que no vayamos solos con el trofeo en las manos de haberlo conseguido, sino con el trofeo en las manos de haberlo compartido.
A nosotros, cristianos de la historia de hoy nos toca escuchar la Palabra, dejarnos airear por el viento del Espíritu, orar al Padre y pedir que seamos capaces de hacer "historia" hoy con lo que Jesús quiere de nosotros: ser testigos fieles de la misericordia del Padre en la tierra.

domingo, 13 de abril de 2008

PASTOR QUE ABRE PUERTAS

Difícil es hoy, en un contexto eminentemente urbano, industrializado y cibernético descubrir la riqueza de la imagen del Buen Pastor. La mayoría de niños tienen conocimiento de las ovejas a través de las granjas escuela, los no tan niños veíamos la imagen bucólica de las ovejas de la mano de Heidi y Pedro. Sin embargo en tiempo de Jesús esta imagen estaba cargada de contenido y significado. Su importancia simbólica era tal que los restos artísticos y representativos de los primeros cristianos nos muestran la figura del pastor con las ovejas.

Además, esta imagen del pastor tenía ya una fuerte raigambre bíblica en tiempos de Jesús, Moisés había sido el pastor del rebaño de Dios, (Is 63,11); David había sido pastor de ovejas en el sentido propio del término, y fue elegido para ser guía de su pueblo (2 Sm 7,7-8); Dios mismo había manifestado que no quería que su pueblo fuese como un rebaño sin pastor (Nm 27, 17).
Jesús se presenta como Buen Pastor en contraposición con lo que hacían los dirigentes judíos que confundían y engañaban al pueblo. Jesús es el pastor encarnado que cuida, anima, alienta y pone la vida en sus ovejas, hasta cargarlas al hombro cuando estas no pueden ya caminar o se encuentran hastiadas del camino, Jesús es el compañero infatigable del camino que no descansa en el cuidado de las ovejas que el Padre le ha encomendado.

Para una oveja tener un pastor es tener un guía en el camino, alguien que muestra los lugares donde poder saborear pastos salvajes y alguien que también las lleva a beber a fuentes tranquilas. La figura del Pastor no es la de alguien que anula o suprime nuestra libertad, que nos quiere borregos uniformados por la simplonería y la cortedad de miras, el Pastor nos invita a ser libres, a otear el horizonte, el Pastor no reprime, no excluye, no aliena… el Pastor busca, alienta, consuela, acompaña, acoge, invita, mima e incluso ofrece su propia vida para que las ovejas tengan vida y vida en abundancia.

Jesús se nos presenta como la puerta: “yo soy la puerta” la puerta por la que se puede entrar y salir, la puerta de entrada a la libertad y a la plenitud humana. Difícil es entender hoy la libertad con la imagen de una oveja y de un redil pero Jesús nos dice "para entrar y salir". Entrar es pertenecer no solo permanecer, vincularse no encerrarse, liberarse no enajenarse... la puerta abierta nos indica el camino y los pasos para la misión y para que también puedan entrar otros: toda la humanidad.
Jesús no es solo la puerta que se cierra, tabica y excluye, sino la puerta que se abre que permite salir a contar, a dar razón con el corazón de lo vivido. Que necesario es que en nuestra Iglesia seamos cada día más espacio de apertura, de diálogo entrañado, de escucha profunda de los hombres y mujeres de hoy, de sus problemas y conflictos, de sus anhelos y esperanzas. Que importante es que la puerta esté abierta para que la gente pueda pasar. Las cosas cerradas al final apestan, se convierten en guetos, que tiran para atrás y no son signo de nada, solo de decadencia y miedo. La vida en Jesús nos urge a los cristianos a abrir nuestras puertas, a estar presentes en los acontecimientos sociales, políticos, culturales y cientificos que mueven e interrogan al mundo de hoy. Ser cristiano no es encerrarse en el redil mansamente, sino saborear los pastos cristalinos y el agua verde y decir que efectivamente, Jesús nos propone otra visión de la realidad más allá de lo que se ve, que Jesús tiene un mensaje universal para todo hombre nacido de mujer. No nos guardemos el mensaje como una reliquia o como un devocionario particular, sino como el agua fresca que pasa por nuestras manos pero que también corre hacia otras.
Él es la puerta que se nos abre a Dios, él es la puerta que nos comunica con lo trascendente, nuestra misión es llamar, invocar, orar que esa puerta se nos abra, que podamos pasar al recinto de Dios y que podamos sentirnos sus hijos amados y queridos. Pero esa puerta también nos recuerda que hemos de salir que hemos de mezclarnos con el mundo y con la vida para proponer desde la vida el mensaje de Jesús. Para contarlo.

Invierno en Noruega

Invierno en Noruega

BUEN PASTOR

BUEN PASTOR
Puerta del Sagrario de Chimeneas